Las personas con baja autoestima, escasas habilidades sociales y falta de recursos para resolver problemas están más predispuestas a padecer depresión.

Así mismo, algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida también pueden precipitar un episodio depresivo.

Después de un episodio inicial, otros episodios depresivos pueden desencadenarse por una situación de estrés leve, e incluso sin que dicha situación aparezca.

 

Sintomas de la depresión:

La depresión presenta cuatro grupos de síntomas:

- Del ánimo.
El paciente esta triste, llora o desea lloar, siente intensa angustia y desconsuelo.
- Del impulso.
El individuo adolece de una ausencia de energía, de vitalidd, queda apático, desganado, cualquier tarea trivial, como leer el periodico o vestirse, le parece abrumadora, dice que no tiene “ganas ni de pensar”. A este estado de freno a la actividad se le llama “inhibición psicomotriz”.
- De la valoración de sí mismo y sus circunstancias.
Existe pesimismo, desesperanza, ideas de acusación o de indignación, de ruina, de negación.
- Síntomas somáticos
Insomnio, pérdida de peso, perdida del apetito, anorexia, estreñimiento.

 

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